La memoria es espontáneamente activa en la mayor parte de los acontecimientos vitales y se expresa esencialmente de forma anecdótica. Está admitido que la recolección de anécdotas sólo sale a la superficie a través de las significaciones de la experiencia vivida que viene del pasado garantizada por la forma sensible en que se manifiesta. La anécdota es, entonces, la manifestación de un pasado, perdurable hasta el punto de darle validez a las vivencias.

Por tanto los relatos de vida, por ser desde todo punto de vista relatos de experiencia, llevan una carga significante que es interacción ente el yo y el mundo de tal manera que expresa una lectura crítica de una situación, determinada por un proyecto y construido con la ayuda de las significaciones adquiridas a través de la experiencia biográfica.

La construcción de una historia de vida es el modo mediante el cual el entrevistado representa aquellos aspectos del pasado que son relevantes para la situación presente. Es decir relevantes en términos de intenciones (orientadas al futuro) mediante las cuales él guía sus acciones presente.

Las formas de las historias de vida son, pues, tan importantes como los hechos que contienen. Y por ello la libertad de autoexpresión es sustancial. Si, como parece cierto, podemos aprender no sólo de los hechos de una historia de vida, sino también de la manera en que éstos son expresados, resulta esencial que los entrevistados organicen sus propias historias a su manera. Los hechos de la historia nos permitirán ver las relaciones sociales en acción. A su vez las formas nos mostrarán las estructuras culturales e ideológicas a través de las cuales se construirán las interpretaciones de las condiciones reales de existencia.

Las historias de vida no son, por tanto, una colección de todos los acontecimientos del curso de una vida individual, sino también como diría Martí Koli (Biografía, relato, texto, método) "autoimágenes estructurales". Esto nos acercaría a la noción de identidad entendida como una "estructura simbólica que hace posible, para un sistema de la personalidad, asegurar la continuidad y consistencia a través de los estadios biográficos, cambiantes y a lo largo de las diferentes posiciones en el espacio social" (Dobert y otros 1977).

Porque la vida no es solo una suma de acontecimientos sino una continua reestructuración de acontecimientos pasados en el interior de un marco de contingencias de la situación presente.

El pasado ha sido real y ha dejado huella, pero cuando tratamos de entenderlo como algo operativo que se proyecta al presente, es activo en tanto tenemos imágenes de él, que es lo que nos queda grabado como memoria. De "lo que fue" nos queda una mirada retrospectiva selectiva, porque esas imágenes del presente y del pasado son, de alguna manera elegidas: resumen y fijan una realidad a veces contradictoria. Lo que no se cuenta en esas imágenes no existió.

Según Labov y Waletzky en la narración – de acontecimiento de vida– encontramos dos funciones: una función referencial que consiste en la descripción de los acontecimientos pasados en un orden temporal y otra evolutiva que consiste en referir esos acontecimientos al presente o sea clarificar lo que significan para los participantes en la situación en la que el relato ocurre. Toda narración contiene elementos reconstructivos que abren paso a la reflexión.

En otro orden los acontecimientos masivos y traumáticos, como son la emigración, imprimen una huella en la memoria y la visión de los grupos sociales a través de sueños, síndromes de supervivencia y nostalgia. Los relatos orales de experiencias personales durante esos acontecimientos revelan su significado y consecuencias en la manera como esos cosas pesaron realmente.

El trauma de una ruptura personal genera a menudo una visión nostálgica del pasado, una añoranza del ayer que puede crear un recuerdo compartido y alentar un sentimiento de continuidad generacional rechazando lo negativo, regenerando la estima de formas anteriores al yo y estableciendo puntos de comparación.

Así las emigraciones tiene causas y también consecuencias que determinan muchas veces que una población rural o de pueblo deberá adaptarse a una población urbana de proporciones como sucedió en muchos casos de emigrantes baleares al Uruguay, que tuvieron que integrarse a una urbanización que tenía por lo menos tres o cuatro generaciones.

La Collections estilo canal fibra 233; metalizada de Jersey Redoute Más allá de esta consideración es cierto también que los emigrantes no están nunca solos. Siempre están situados en una red de relaciones sociales, que al mismo tiempo les guía y les sostiene, les proporciona oportunidades y les protege de riesgos. En una palabra los continenta.

Esas redes son muy importantes puesto que crecen, se desarrollan y se desvanecen junto con las actividades concretas de los inmigrantes: en el trabajo, con los amigos, con la familia. Existen redes de relaciones entre la gente que no dejan rastro escrito tras de sí. Conocidas y registradas tan solo en su misma fuente oral. Crucial para aquellos emigrantes baleares que vinieron al Uruguay, ya sea a Montevideo o alguna otra zona del interior del país, sin dinero y con un oficio muchas veces acotado que quizás no cubría las expectativas laborales en ese rubro del país que los recibía. Así no solo les proporcionaba un círculo social de apoyo, sino que a través de esas mismas redes los inmigrantes se procuraban un trabajo, una vivienda mejor e incluso una perspectiva de vida superior.

América se transformó en un polo de atracción por las versiones de los primeros que llegaban, aunque agregando una cuota grande de exageración y sobredimensionamiento de las condiciones favorables que vivían, en la justificación de una ruptura con su lugar de origen. Lo importante era llegar a la utopía. Ayudados por el dinamismo propio de la búsqueda de mejores condiciones que en la mayoría de los casos nunca hizo olvidar lo que habían dejado, la vida en el campo, en el pueblo, la familia cercana o lejana.

Lo primero que se necesitaba era encontrar el modo de salir de Baleares. Esto significaba encontrar el contacto con una red, siquiera informal. Después seguir un camino sin mirar al costado o atrás. En el caso de América del Sur era Argentina la elegida pero que por cercanía muchos terminaron en Montevideo aunque muchos ya habían tendido sus redes con familiares o amigos en la capital del Uruguay. El mercado de trabajo era abierto pero no ofrecía una multiplicidad de elecciones sino una serie de oportunidades sectoriales al que se llegaba a través de único camino. Había una adaptación constante a las necesidades de una situación particular. Entre las redes de relaciones, una desempeñaba un papel primordial: la de la familia extensa cuya estructura estaba preestablecida a través de conexiones de parentesco. Uno de los factores más sorprendentes y recurrentes fue la preservación por parte de lo emigrantes de su sistema original de ideas, representaciones y valores, ampliándose cada vez más en relaciones con los del mismo pueblo o comarca. Había algunas ocasiones especiales que reunía estas poblaciones migratorias como lo fueron los bautizos y sobre todo bodas y funerales. Estos últimos congregaban al mayor número de familiares y "paisanos" lugar propicio donde circulaba una profusa información sobre los acontecimientos de la "colectividad". Estos encuentros proporcionaban relaciones nuevas e interpersonales. Los jóvenes consideraban la posibilidad de cambio en la confrontación de oportunidades de trabajo y los adultos, ya establecidos, un intercambio de ideas sobre nuevos negocios o simplemente una profundización sobre el funcionamiento de los del momento.

Esta investigación se basó en varios relatos de vida recogidos en un medio homogéneo, es decir organizado por el mismo conjunto de relaciones socio–estructurales. Emigrantes baleares directos o sus descendientes venidos al Uruguay en condiciones similares, buscando un mejor destino en objetivos parecidos. Se trató de encontrar aquellos elementos de conocimiento de las relaciones socio–estructurales aportados por cada relato de vida, y la aparición del fenómeno de saturación que fundamenta la validez de la perspectiva biográfica base de la generalización.

Más allá de este punto es difícil pronunciarse sobre la validez de las representaciones de lo real que propone cada relato, y en particular, el caso cuando no se dispone más que de un único relato. Es decir que se trata de constatar una tendencia a la asociación entre objetos de tipo socio– estructural y un número importante de relatos de vida

Finalmente, basándonos en Daniel Bertaux establezcamos algunas consideraciones de orden metodológico:

En relación al enfoque de la entrevista es importante destacar que esta relacionada con lo ya mencionado sobre el concepto de saturación íntimamente vinculado a su vez a la diversificación de los relatos. La búsqueda de la "cultura" de los grupos de emigrantes baleares en el sentido antropológico, el subconjunto de las relaciones socio–estructurales y de las relaciones socio–simbólico.

A su vez una de las condiciones para que un relato de vida se desarrolle plenamente es que el interlocutor sea captado por el deseo de contarse, y que se haga cargo él mismo de la dirección de la entrevista. Así tratando de conocer las relaciones socio–estructurales, lo que conviene es una combinación de escucha atenta y de cuestionamiento.

Se estableció la búsqueda de informaciones generales que llevaran a los marcos sociales que aparecidos en la repeticiones, en la evocación de las mismas constricciones exteriores. Así se pudo desplazar luego la atención, por una parte hacia el nivel de lo simbólico (valores, representaciones y emociones), y por otra, hacia el nivel de lo concreto particular (la historia personal, como organización específica de situaciones, de proyectos y de actos). Es el momento de captación del nivel de la praxis, síntesis de los niveles precedentes que mostrarán un mundo construido por los propios protagonistas. Con una escucha atenta pero no pasiva se realizó el intento de desarrollar las lógicas contradictorias que han transcurrido en el curso de una vida, pues el entrevistado no recita su vida sino que reflexiona sobre ella, al mismo tiempo que la cuenta.

Así se ha escuchado a los que han vivido para que sean ellos los que nos tramitan las historias de vida que permite ver las decisiones y las acciones reales junto a la red de relaciones sociales que hicieron posible su adaptación a una nueva vida